No necesitas contratar a tu primer junior. Necesitas recuperar el control de tu despacho.
El día que abriste tu despacho querías ser abogado. No querías convertirte en una máquina de apagar incendios. La mayoría de abogados que deciden emprender lo hacen por un motivo muy sencillo. Quieren ejercer la profesión a su manera. Elegir a sus clientes. Trabajar con independencia. Construir algo propio. Tener libertad. Sin embargo, pocos años después, muchos descubren una realidad completamente distinta. No trabajan para un despacho. Es el despacho quien trabaja con ellos. Cada mañana comienza igual. Correos pendientes....
