David contra Goliat: cómo la inteligencia artificial jurídica está dando más herramientas a los ciudadanos
“Alguien sin formación en Derecho como yo ha podido plantar cara y no permitir que me pisaran.”
Hace unos días recibimos en Prudencia uno de esos mensajes que explican mejor que cualquier presentación por qué la inteligencia artificial puede transformar el acceso al conocimiento jurídico.
No procedía de un gran despacho. Ni de un abogado. Ni de un departamento jurídico. Era el mensaje de un ciudadano que había decidido cancelar su suscripción. Y probablemente sea una de las mejores reseñas que hemos recibido desde que nació Prudencia.
Cuando desconocer el Derecho te coloca en desventaja
Su historia comienza con algo extraordinariamente cotidiano: un problema con su casero. Según nos explicaba, empezó a encontrarse ante situaciones que consideraba abusivas. El conflicto fue creciendo. Llegaron comunicaciones de abogados, amenazas de acciones legales y diferentes presiones. Y al otro lado estaba él. Sin ser abogado. Sin formación jurídica. Sin un departamento legal detrás.
La situación resume una desigualdad que existe desde hace mucho tiempo: quien conoce el Derecho, o tiene recursos para acceder fácilmente a ese conocimiento, parte con una enorme ventaja frente a quien lo desconoce.
No significa que quien tenga un abogado tenga razón. Significa que sabe mejor dónde está. Conoce las normas, entiende las consecuencias de una comunicación, sabe qué buscar, qué preguntar, qué documentos conservar y cuándo una afirmación de la otra parte tiene realmente fundamento jurídico. Para un ciudadano, esa diferencia puede ser enorme.
La inteligencia artificial jurídica empieza a cambiar esa asimetría
El protagonista de esta historia comenzó a utilizar Prudencia. Fue recopilando pruebas y utilizando la inteligencia artificial jurídica para comprender mejor la situación a la que se enfrentaba. Meses después, el conflicto terminó favorablemente. Cuando decidió cancelar su suscripción porque ya no necesitaba seguir utilizándola, nos explicó el motivo: “Gracias a Prudencia y a las pruebas que había ido recabando, pude hacer frente a la situación.”
Y después utilizó una expresión que nos parece especialmente significativa: “Toda una pelea de David contra Goliath.” Ese es probablemente uno de los efectos más interesantes de la llegada de la inteligencia artificial al Derecho. No consiste solamente en conseguir que los abogados trabajen más rápido. También puede contribuir a que el conocimiento jurídico sea más accesible.
La IA jurídica no sustituye a un abogado. Pero puede ayudarte a entender
Conviene hacer aquí una distinción fundamental. Una herramienta de inteligencia artificial jurídica no sustituye el asesoramiento profesional de un abogado cuando este resulta necesario. Hay conflictos que requieren estrategia procesal, representación, negociación, interpretación jurídica especializada o intervención profesional. Pero entre “no sé absolutamente nada sobre mis derechos” y “necesito contratar inmediatamente a un abogado para entender cualquier cuestión jurídica” está apareciendo un espacio nuevo.
La posibilidad de preguntar, investigar, localizar información jurídica y entender mejor un problema antes de tomar decisiones. Eso cambia muchas cosas. Porque un ciudadano informado puede acudir también mucho mejor preparado a un profesional. Puede organizar sus documentos. Puede comprender los conceptos fundamentales. Puede formular mejores preguntas. Y, sobre todo, puede detectar cuándo necesita ayuda especializada.
La IA jurídica no tiene por qué sustituir al abogado. Puede hacer que el ciudadano llegue al abogado mucho mejor informado.
Del “me lo ha dicho su abogado” al “quiero entender por qué”
Durante décadas ha existido una barrera adicional en el acceso al Derecho: su complejidad. Normas, reglamentos, jurisprudencia, procedimientos y lenguaje jurídico hacen que muchas personas se sientan completamente desarmadas cuando reciben una comunicación legal.
Una carta firmada por un abogado puede generar una enorme sensación de autoridad. Pero que algo aparezca escrito en una comunicación jurídica no significa necesariamente que la interpretación realizada sea indiscutible. Ahora existe una posibilidad que hasta hace muy poco estaba fuera del alcance de muchas personas: preguntar.
- ¿Qué significa esta cláusula?
- ¿Qué dice realmente esta norma?
- ¿Está vigente?
- ¿Qué derechos tengo?
- ¿Dónde puedo comprobarlo?
- ¿Qué debería buscar?
- ¿Qué documentación debería conservar?
- ¿Existen resoluciones sobre situaciones similares?
La capacidad de hacer estas preguntas utilizando tecnología específicamente jurídica puede reducir una parte de la enorme asimetría de información que tradicionalmente ha existido en el Derecho.
Democratizar el acceso al conocimiento jurídico
Prudencia nació fundamentalmente como una herramienta para profesionales jurídicos, despachos, empresas y Administraciones Públicas. Ese continúa siendo nuestro foco. Ayudamos a profesionales que trabajan diariamente con Derecho a investigar, analizar documentación, localizar normativa y jurisprudencia y trabajar con inteligencia artificial jurídica de una forma más fiable.
Pero historias como esta muestran otra consecuencia de la revolución que estamos viviendo. El conocimiento jurídico puede empezar a ser más accesible. No hablamos de convertir a todo ciudadano en abogado. Del mismo modo que acceder a información médica no convierte a nadie en médico. Hablamos de algo más elemental y, quizá, más importante: dar a las personas mejores herramientas para entender el mundo jurídico que les afecta.
La verdadera revolución de la IA jurídica puede ser reducir la desigualdad de información
Cuando hablamos de inteligencia artificial aplicada al Derecho solemos hablar de productividad. De cuánto tiempo puede ahorrar un abogado. De cuántos documentos puede analizar. De cómo puede buscar jurisprudencia. De cómo puede automatizar determinados trabajos. Todo eso es importante.
Pero existe otra transformación menos evidente. La inteligencia artificial puede reducir el coste de acceder al conocimiento. Y cuando el conocimiento que se vuelve más accesible es el jurídico, las consecuencias pueden ser profundas. Un autónomo frente a una gran empresa. Un consumidor frente a una entidad financiera. Un trabajador intentando comprender una comunicación. Un inquilino frente a un propietario. Una pequeña empresa ante un contrato redactado por una organización mucho mayor. Un ciudadano frente a una Administración.
En todas estas situaciones puede existir una enorme diferencia de recursos y conocimientos. La tecnología no elimina esa diferencia. Pero puede reducirla.
La fiabilidad importa todavía más cuando hablamos de Derecho
Existe, sin embargo, una condición indispensable. No toda inteligencia artificial es igualmente adecuada para trabajar con información jurídica. Los modelos generativos pueden equivocarse. Pueden interpretar incorrectamente una cuestión e incluso generar referencias jurídicas aparentemente convincentes que no existen.
En Derecho, una respuesta que “suena bien” no es suficiente. Por eso creemos que el futuro no consiste simplemente en preguntar cuestiones jurídicas a cualquier chatbot. Consiste en desarrollar inteligencia artificial jurídica fiable, conectada con fuentes jurídicas, capaz de facilitar la comprobación de la información y diseñada específicamente para trabajar con Derecho. Porque democratizar el acceso al conocimiento jurídico solo tiene sentido si trabajamos al mismo tiempo para aumentar su fiabilidad.
“Gracias, de corazón”
Hay una parte especialmente bonita del mensaje que recibimos. Nuestro usuario no escribía porque quisiera continuar con Prudencia. Escribía precisamente para explicar por qué se marchaba. Su problema había terminado. Ya no necesitaba la herramienta.
Y esperaba, en sus propias palabras, “no tener que recurrir a esta magnífica herramienta en mucho tiempo”, no porque estuviera descontento, sino porque esperaba no volver a encontrarse en una situación semejante. Nos dijo también que, si algún día volvía a necesitarla, volvería a suscribirse.
Y terminó su mensaje así: “Gracias, de corazón.” Para una empresa tecnológica existen muchas métricas importantes: usuarios, clientes, recurrencia, crecimiento o facturación. Pero existen mensajes que recuerdan qué hay detrás de todas ellas.
Tecnología para entender. Profesionales para defender.
La inteligencia artificial jurídica no debería construirse contra los abogados. Todo lo contrario. Puede convertirse en una de las herramientas más poderosas que haya tenido nunca la profesión jurídica.
Pero también puede contribuir a algo que trasciende al propio sector legal: que comprender nuestros derechos sea un poco menos difícil.
Que recibir una carta de un abogado no signifique automáticamente sentirse indefenso. Que una persona pueda investigar antes de resignarse. Que pueda contrastar antes de aceptar. Que pueda entender antes de decidir. Y que, cuando necesite un abogado, pueda acudir a él sabiendo mejor qué le ocurre y qué necesita.
Nuestro usuario lo llamó una lucha de David contra Goliat. Quizá esa sea una de las mejores formas de explicar lo que puede significar la inteligencia artificial jurídica. No hace que David sea Goliat. Pero puede darle mejores herramientas para defenderse.
Preguntas frecuentes sobre inteligencia artificial jurídica
¿Qué es una inteligencia artificial jurídica?
Una inteligencia artificial jurídica es una tecnología diseñada o adaptada para trabajar con información relacionada con el Derecho, como normativa, jurisprudencia, documentación jurídica o investigación legal.
¿Puede la inteligencia artificial ayudar a conocer mis derechos?
La IA puede ayudar a localizar, organizar y comprender información jurídica, aunque sus resultados deben verificarse y no sustituyen el asesoramiento de un profesional cuando este sea necesario.
¿La inteligencia artificial jurídica sustituye a los abogados?
No. Puede facilitar el acceso a información, ayudar a investigar y mejorar la productividad de profesionales y usuarios, pero existen situaciones que requieren necesariamente análisis, estrategia y asesoramiento jurídico profesional.
¿Por qué es importante utilizar una IA especializada en Derecho?
Porque los errores en información jurídica pueden tener consecuencias importantes. La posibilidad de trabajar con fuentes jurídicas, verificar referencias y reducir el riesgo de información inventada resulta especialmente relevante en este ámbito.
¿Cómo puede cambiar la IA el acceso a la Justicia?
Uno de sus efectos potenciales es reducir la asimetría de información. Ciudadanos y pequeñas organizaciones pueden disponer de herramientas que les permitan comprender mejor una situación jurídica, organizar información y saber cuándo necesitan acudir a un profesional.
El Derecho también puede ser más accesible
En Prudencia trabajamos para construir inteligencia artificial jurídica para quienes trabajan profesionalmente con el Derecho: abogados, despachos, departamentos jurídicos, empresas y Administraciones Públicas. Pero de vez en cuando una historia nos recuerda que el impacto de esta tecnología puede llegar mucho más lejos.
Porque hacer más accesible el conocimiento jurídico no consiste en sustituir a quienes conocen el Derecho. Consiste en conseguir que cada vez menos personas tengan que enfrentarse completamente a oscuras a una situación que afecta a sus derechos. Y eso también forma parte del futuro de la Justicia.